El Tribunal del Distrito Central de Seúl condenó en primera instancia el viernes 16 al expresidente Yoon Suk Yeol a cinco años de prisión.
El tribunal lo declaró culpable de obstruir la ejecución de una orden de detención emitida por la Oficina de Investigación de Corrupción de Altos Funcionarios (CIO). Rechazó el argumento de la defensa, que sostenía que la agencia carecía de competencia y que la orden era ilegal, y afirmó que la CIO puede investigar el delito de cabecilla de insurrección incluso tratándose de un presidente en ejercicio.
La corte también consideró abuso de poder la convocatoria del Consejo de Ministros previa a la ley marcial sin notificar a todos sus miembros.
En cambio, absolvió al exmandatario del cargo por difundir a medios extranjeros que la ley marcial fue legítima, al estimar que transmitir la posición de la Presidencia no constituye delito.
En la audiencia final celebrada el mes pasado, la fiscalía especial solicitó una pena total de diez años de prisión.