Washington califica la tercera cumbre de 2018 en Pyongyang como una oportunidad histórica del dirigente norcoreano Kim Jong Un de cumplir su promesa sobre la desnuclearización.
Al respecto, la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, declaró el martes 18 que mientras continúe la cumbre, seguirá manteniendo estrechas consultas con el Gobierno de Corea del Sur.
El interés de Estados Unidos se centra especialmente en saber si la cumbre entre los líderes de las dos Coreas cosechará resultados significativos para las negociaciones sobre desnuclearización. Si los resultados fueran optimistas, podría concretarse una nueva visita del secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo a Corea del Norte.
Sin embargo, en Washington también inquieta la idea de que su estrategia para el proceso de desnuclearización pueda debilitarse al flexibilizar los programas de ayuda internacional a Corea del Norte.