El monumento erigido en San Francisco en homenaje a las víctimas de la esclavitud sexual impuesta por Japón durante la Segunda Guerra Mundial fue atacado con pintura. En concreto, mancharon con pintura la estatua de la difunta Kim Hak Soon, primera víctima surcoreana que ofreció testimonio público sobre su dolorosa experiencia.
Los daños fueron detectados hace dos semanas. Posteriormente, el 27 de agosto la comisión de arte de la ciudad de San Francisco a cargo de mantener el monumento limpió la pintura.
Por ahora se desconoce la autoría del ataque, si bien la fundación encargada de establecer los monumentos a las esclavas sexuales estima que podría ser una acción intencionada y destructiva de aquellos que rechazan las estatuas.
En 2017 también dañaron la placa de cobre del monumento que contiene un breve texto narrando las atrocidades cometidas en el pasado por el Ejército japonés, al tiempo de rendir homenaje a las muchas mujeres y niñas que esos militares esclavizaron sexualmente.