La primera estatua instalada en Estados Unidos en homenaje a las víctimas de esclavitud sexual en el Parque Glendale en California, que ha contribuido en gran medida a divulgar este crímen de guerra cometido por Japón durante la Segunda Guerra Mundial, ha cumplido un lustro.
Durante estos cinco años, dicho monumento se ha convertido en todo un símbolo de la dolorosa historia vivida por las víctimas de esclavitud sexual, tras superar varios pleitos contra los japoneses, que solicitaron su eliminación a las autoridades estadounidenses.
Mientras, el año pasado se erigió otra estatua creada por un famoso escultor británico con el mismo motivo en un parque en San Francisco, pero el Ayuntamiento de Osaka, ciudad hermanada con la urbe californiana, envió una carta en nombre del alcalde amenazando con romper los lazos de hermandad si dicha estatua no era retirada.