La guerra comercial entre Estados Unidos y China, las dos mayores economías del mundo, parece haber comenzado.
EEUU ha confirmado la imposición de aranceles a las importaciones chinas por valor de 34.000 millones de dólares.
Desde la medianoche del jueves 5, hora local, EEUU aplica un arancel de 25% sobre 818 categorias de bienes procedentes de China, mayormente de alta tecnología, por valor de 34 mil millones de dólares al año, aproximadamente.
La administración de Trump también plaena incrementar las tasas a otros 284 productos chinos de importación adicionales, por valor de unos 16 mil millones de dólares durante las próximas dos semanas, cifra que sumada a la anterior, arrojaría un gravamen total contra China de unos 50 mil millones de dólares anuales.
En tanto, China podría tomar medidas de represalia inmediata e imponer la misma tarifa arancelaria a productos agrícolas, automóviles y otros bienes importados de Estados Unidos.
Los economistas y medios de comunicación del mundo analizan, desde diversas perspectivas, las repercusiones que esta guerra comercial sino-estadounidense podría tener la economía global.
La agencia Bloomberg estima que la reciente tendencia descendente de la Bolsa de Beijing refleja el comportamiento de los inversores sobre el futuro de la economía china.
Mientras, otros analistas económicos pronostican que, si bien la Administración de Trump asegura que la economía estadounidense es tan sólida que no podría salir perdiendo en un enfrentamiento comercial con China, el país norteamericano resultará inevitablemente afectado si mantiene el conflicto arancelario a largo plazo.
Como posibles repercusiones, la agencia Reuters ha ubicado a Corea del Sur en sexto puesto de entre los diez posibles países más perjudicados.
En tanto, la revista económica Business Insider considera que la guerra comercial supondrá una amenaza directa a la exportación de los principales productos surcoreanos como electrónica, siderurgia y automoción.