La seguridad es la razón por la que Pyongyang y Washington han elegido el Hotel Capella sobre Shangri-La como la 'histórica sede' de la cumbre Kim-Trump a celebrarse el próximo martes 12 de junio en la isla Sentosa, Singapur.
De hecho, Shangri-La era la opción número uno desde el principio, pues es famoso como sede de la primera cumbre entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo taiwanés, Ma Ying-jeou, en 2015.
Empero, durante las negociaciones, los delegados norteños se mostraron interesados en las ventajas estructural-arquitectónicas del Hotel Capella para garantizar la seguridad de su líder.
Su mayor ventaja es que, de tan solo conseguir bloquear un teleférico, un monorraíl y un puente de unos 700 metros de extensión que unen la isla con la tierra firme, es posible evitar el acceso a la isla de personas ajenas a la cumbre.
Mientras tanto, según divulgó a través de CNN un delegado estadounidense que estuvo recientemente en Singapur, las negociaciones progresaron a un ritmo increíblemente lento, pues los representantes norteños se veían obligados a recibir permiso de sus 'superiores' en Pyongyang para cada detalle a acordar con la parte norteamericana, lo cual tardaba unos dos días como máximo.