El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, viajó a Pyongyang por primera vez en 9 años, el 31 de mayo, hora local, para visitar al líder norcoreano, Kim Jong Un.
En su primer encuentro con Kim, Lavrov le entregó una carta del presidente ruso, Vladimir Putin.
Ambos evaluaron positivamente la Declaración de Panmunjeom -acordada en abril tras la cumbre intercoreana- y se comprometieron a fortalecer las relaciones bilaterales para resolver diplomáticamente los asuntos pendientes en la península coreana.
Asimismo, acordaron impulsar la cooperación económica y comercial entre Pyongyang y Moscú, de cara a retomar algunos proyectos conjuntos trilaterales entre las dos Coreas y Rusia, y conectar infraestructuras de ferrocarriles, electricidad y gas, siempre respetando las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
En cuanto a la desnuclearización de la península coreana, Rusia recalcó la necesidad de una solución por fases que establezca acciones concretas y compensaciones en cada tramo.