El Gobierno de Estados Unidos publicó su informe anual sobre la libertad religiosa en el mundo dos meses antes que en años anteriores, pues habitualmente este estudio es presentado cada agosto.
Redactado por el Departamento de Estado, el documento destaca particularmente la situación norcoreana, al afirmar que en los campos de concentración de Corea del Norte habría un máximo de 120.000 personas encerradas, gran parte de las cuales están presas por realizar actividades de índole religiosa.
La difusión anticipada del informe refleja la intención de Estados Unidos de incluir en la cumbre con Corea del Norte el problema de los derechos humanos norcoreanos, el cual podría usar como carta para presionar al régimen de Pyongyang en la mesa de negociación.