Los tres ciudadanos estadounidenses liberados por Corea del Norte regresaron a su país, al llegar a la Base Andrews en Maryland en la madrugada del jueves 10 (hora local) en un vuelo chárter, acompañados por el secretario de Estado de la administración de Washington, Mike Pompeo.
Tras aterrizar, fueron recibidos personalmente por el presidente Donald Trump, quien en horas previas expresó que nadie imaginaba algo similar, y agradeció al dirigente norcoreano permitir el regreso a casa de los tres estadounidenses.
Se especula que, a partir del retorno de los rehenes, se acelerarán los preparativos de la cumbre entre Trump y el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un.