El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas adoptó por consenso y sin votación su decimosexta resolución sobre la situación de los derechos humanos en Corea del Norte.
El punto más importante del documento es el llamamiento que hace a que los responsables de las violaciones de derechos humanos cometidas en Corea del Norte sean castigados. Asimismo, critica al régimen de Pyongyang por aferrarse al desarrollo de armas nucleares y de misiles, mientras sus habitantes agonizan debido a una severa escasez de alimentos.
La resolución plantea como las tareas más acuciantes el cierre de los campos de concentración, las torturas y las ejecuciones arbitrarias.
Sin embargo, alude también a cómo las relaciones intercoreanas han mejorado en los últimos meses, al destacar el favorable clima que existe tras la participación de Corea del Norte en los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang. Así, exhorta a una pronta organización de los reencuentros de familias separadas.
El Gobierno surcoreano aplaudió la adopción de esta resolución por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, recalcando especialmente la atención que presta dicho organismo a la importancia del diálogo intercoreano y la urgencia de retomar los programas para las familias alejadas.