El viernes 16 (hora local) se desarrolló en Washington D.C. la segunda jornada de sesiones sobre la reforma del tratado de libre comercio entre Corea del Sur y Estados Unidos y la tensión entre las partes está en aumento en la tercera ronda de negociaciones.
Los principales temas de debate fueron el comercio de automóviles, las salvaguardias comerciales y las reglas de origen, entre otros. Sin embargo, las negociaciones se han complicado al coincidir con las consultas sobre los nuevos aranceles de la Administración Trump a las importaciones de hierro y acero.
Los delegados de Washington pidieron a la parte surcoreana por segundo día consecutivo que suavice las barreras no arancelarias contra las importaciones de automóviles y repuestos de coches procedentes de Estados Unidos y que refuerce las reglas de origen. A cambio, dejaron entrever que podrían barajar otorgar a Corea del Sur una exención de las aludidas tasas sobre bienes siderúrgicos.
Los representantes de Seúl, por su parte, insistieron en la necesidad de retocar los artículos relacionados con los aranceles, subrayando que son injustas las excesivas tarifas que el Gobierno estadounidense impuso, no solo sobre lavadoras y paneles solares, sino también sobre el hierro y sus aleaciones. Asimismo exigieron una revisión de las normas referentes al arbitraje de diferencias estado-inversor y a los AFA o "hechos conocidos adversos".
Bajo esta situación, los negociadores surcoreanos permanecerán en el país norteamericano para continuar con las conversaciones sobre el TLC y la posible exención de los aranceles sobre productos siderúrgicos y así prolongarán su visita cuya agenda inicialmente fue establecida en dos días para esta tercera ronda de tratativas.