Mientras crece la oposición internacional contra los nuevos aranceles de la Administración Trump a las importaciones de hierro y aluminio, se analiza que dichas tarifas afectarán, no tanto a China -país frente al que Estados Unidos mantiene el mayor déficit comercial- sino a los aliados de Washington, así como a la industria automotriz y a los propios consumidores estadounidenses.
El diario The Wall Street Journal divulgó el viernes 2, que la subida arancelaria no perjudicará a la nación que Trump espera presionar, al puntualizar que China no será quien pague los elevados derechos aplicados a productos siderúrgicos. El rotativo vaticina que en vez de este país, las nuevas tarifas serán un golpe fuerte para países aliados de Estados Unidos, como Canadá y Corea del Sur.
Las exportaciones chinas de hierro y acero al mercado estadounidense mermaron entre 2008 y 2017, al pasar de 2.700 millones a 637 millones de dólares debido a medidas arancelarias previas y a que los envíos de bienes siderúrgicos de esa nación al exterior han decrecido al aumentar la demanda interna gracias a la bonanza del sector constructor en China.
Igualmente el diario The New York Times recalcó que lo únicos ganadores de la subida arancelaria serán las empresas estadounidenses de fabricación de acero y aluminio; mientras que las constructoras, el sector automotriz y la industria pesada -que usan dichos bienes para sus producciones- saldrán perdiendo.
En este contexto, Robert Shiller -Premio Nobel de Economía en 2013- criticó con fuerza los nuevos aranceles de Trump, destacando que ello puede marcar el primer paso de una guerra comercial. Señaló que la medida ocasionará un caos inmediato y afectará negativamente a la mayoría de las industrias y consumidores, siendo la única excepción los accionistas de empresas siderúrgicas y trabajadores de ese sector.
En cuanto a las actividades de comercio desleal de China, Shiller comentó que es posible que haya cierta intervención o manipulación comercial por parte de las autoridades de Beijing. Sin embargo, también es cierto que los "halcones" dentro de la Casa Blanca exageran esa situación.