La Unión Europea ha aprobado nuevas restricciones comerciales contra Corea del Norte en cumplimiento de la resolución 2397, que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó el 22 de diciembre de 2017.
Así, todos los norcoreanos que trabajan en estados de la UE, incluyendo Polonia, serán repatriados hasta enero de 2020; mientras que detendrán a aquellos barcos en aguas o puertos de la Unión Europea sospechosos de vulnerar las sanciones de la ONU contra Corea del Norte.
La resolución 2397 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas limita, entre otras disposiciones, la exportación de productos petrolíferos a Corea del Norte, y refuerza el control sobre barcos que podrían haber mantenido vínculos con ese país. Además, prohíben importar alimentos, bienes agrícolas, maquinaria, madera y barcos norcoreanos, y ordenan la repatriación de obreros norcoreanos en países de la UE en 24 meses.
El comercio directo entre la Unión Europea y Corea del Norte cayó significativamente entre 2006 y 2016 de 280 millones a 27 millones de euros. En este contexto, las nuevas restricciones no tendrán gran impacto sobre Corea del Norte, pero son relevantes -aparte de tener un alto valor simbólico- pues reflejan el apoyo unánime de los 28 integrantes de la comunidad europea a las sanciones de la ONU.
En cambio, Pyongyang acusará bastante la próxima repatriación de los cientos de norcoreanos que trabajan en Europa, pues el salario que reciben en euros va a manos del régimen, y es destinado al desarrollo de armas nucleares y misiles balísticos.