El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas abordó el jueves 30 (hora coreana) medidas contra el nuevo lanzamiento de un misil intercontinental por parte de Corea del Norte, en una reunión convocada con carácter de urgencia.
En la sesión, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, declaró en tono firme que todos los integrantes de Naciones Unidas deberían suspender el comercio con Pyongyang, además de plantear la posibilidad de despojar a Corea del Norte del estatus de estado-miembro de dicha organización internacional.
La diplomática afirmó que si bien lo último que desean es una guerra con Corea del Norte, si se desata un conflicto bélico, la responsabilidad será del régimen de Pyongyang por su actitud hostil y beligerante.
Durante la reunión, muchos de los participantes alzaron sus voces para condenar las provocaciones de Corea del Norte, que ignoran la preocupación de la comunidad internacional. Rusia, sin embargo, puntualizó que a estas alturas es preciso que Corea del Sur y Estados Unidos cancelen el entrenamiento militar que planean llevar a cabo en diciembre, mientras que China advirtió que la situación ha llegado a este punto por el fracaso del diálogo.