El alcalde de San Francisco, Edwin Lee, firmó el jueves 22 un documento confirmando que acepta la estatua en honor a las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial, actualmente instalada en el Central Park de Saint Mary, en el barrio de Chinatown de la ciudad de San Francisco.
En respuesta, se prevé que la ciudad de Osaka romperá sus lazos de hermandad con San Francisco, pues amenazó con hacerlo si el alcalde aceptaba la estatua en cuestión.
El monumento a las esclavas sexuales es una estatua donde tres mujeres, una coreana, una china y una filipina, están erguidas y tomadas de la mano. Fue instalada en septiembre de este año y el congreso de San Francisco adoptó el día 14 un comunicado aceptando su instalación. Al pie de la estatua cita que entre 1931 y 1945 decenas de miles de mujeres y adolescentes de 13 naciones de Asia Pacífico fueron llevadas a la fuerza por soldados nipones y sufrieron mucho dolor.
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha expresado su lamento al respecto y solicitó al alcalde Lee que ejerciera su derecho de veto. Al divulgarse que Lee había confirmado su aceptación, el alcalde de Osaka, Hirobumi Yoshimura expresó su enfado y señaló que la relación de confianza se había quebrado.