La entrada a territorio estadounidense fue denegada a 85 surcoreanos en el Aeropuerto de Atlanta. Mayormente, son personas de edad avanzada y poseían el permiso ESTA, la autorización electrónica para viajar requerida por el Gobierno de los Estados Unidos.
Sin embargo, ni Washington ni el Ministerio de exteriores surcoreano explicaro los motivos concretos de la denegación, al ser considerados como información personal de los viajeros. No obstante, dicho grupo ya estuvo previamente en Estados Unidos, pero no para realizar actividades turísticas, sino de recolección de productos agrícolas.
Tras denegarles la entrada, tuvieron que permanecer todo un día en el Aeropuerto de Atlanta hasta ser devueltos a Corea del Sur.