La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el viernes 14 el proyecto de presupuesto de defensa para 2018, que alcanza los 696.000 millones de dólares, con 344 votos a favor y 81 en contra.
Superior en un 12,4% al presupuesto de 2017, el plan destina 12.500 millones de dólares a la defensa antimisiles, en concreto para contrarrestar las amenazas balísticas de Corea del Norte e Irán. El monto sobrepasa en unos 2.500 millones de dólares a la solicitada originalmente por el presidente Donald Trump.
Asimismo, incluye gastos para incrementar un 2,4% el salario de los soldados, aumentar las fuerzas de reserva y ampliar el arsenal de armas de punta, tales como aviones furtivos F-35, aviones de despegue y aterrizaje verticales Osprey V-22 y cazas de última tecnología F/A-18.
Algo que llama la atención es que el presupuesto, en una de sus cláusulas, define el cambio climático como una amenaza directa a la seguridad nacional de Estados Unidos e insta al Pentágono a investigar cómo afecta dicho fenómeno a las fuerzas estadounidenses, mientras Trump pone en duda la gravedad de dicho fenómeno, incluso al punto de retirarse del Acuerdo de París.