Después del pasado marzo, el Gobierno de Donald Trump ha vuelto a anunciar sanciones independientes, mucho más fuertes que las anteriores, en respuesta a las constantes provocaciones de Corea del Norte.
Así, EEUU ha añadido a dos norcoreanos en su lista negra, entre ellos el director del Banco Koryo, Ri Song Hyok, así como a un ruso y un congoleño; seis entidades y empresas norcoreanas y otras tres compañías, dos rusas y una congoleña.
Washington también ha incluido a organizaciones clave del régimen norcoreano como la Comisión de Asuntos del Estado, del Ejército Popular y el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Corea del Norte, para incrementar la presión contra Kim Jong Un, al tiempo de bloquear los recursos financieros a empresas relacionadas con programas nucleares y balísticos, como el Centro de Computación de Corea del Norte, Songi Comercio y el Grupo Industrial de Zinc, entre otros.
Todas las empresas y particulares, no solo norcoreanos sino también extranjeros, que forman parte del listado no podrán negociar con firmas estadounidenses, y sus bienes en territorio norteamericano serán congelados.
Con estas medidas, EEUU busca enviar un claro mensaje a Pyongyang y advertir que no le dejará continuar con sus ensayos balísticos y nucleares; si bien en paralelo mantiene abierta la posibilidad del diálogo.