Tras anunciar las nuevas políticas hacia Corea del Norte, EEUU ha comenzado a aplicarlas de inmediato, y ha incrementado la presión no solo contra Pyongyang, sino también hacia Beijing, para intentar desnuclearizar la península coreana.
El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, solicitó oficialmente a China el día 27, en rueda de prensa, endurecer las sanciones económicas hacia Corea del Norte. Enfatizó que el mensaje de Washington a Beijing es que la política de paciencia hacia Pyongyang resulta ineficaz.
Además, el secretario de Estado, Rex Tillerson, resaltó el mismo día la advertencia de China al régimen de Kim Jong Un, recordándole que si realiza nuevos ensayos se verá obligado a adoptar sanciones independientes, al tiempo de solicitar el cese de cualquier experimento balístico.