El cadáver del fallecido Kim Jong Nam llegó a Beijing en la madrugada del viernes 31, al igual que los dos norcoreanos que permanecían bajo amparo de la Embajada de Corea del Norte en Malasia, supuestamente implicados en el asesinato del hermanastro del líder; el segundo secretario de la Embajada y un empleado de la compañía Air Koryo.
El grupo salió del aeropuerto de Beijing en vehículos de la Embajada norcoreana en dicha ciudad, escoltados por la policía china.
Durante el mismo viernes, los restos del fallecido fueron enviados a Pyongyang, tal como reflejaba el acuerdo firmado entre Malasia y Corea del Norte el jueves 30. Además, mediante dicho pacto desbloquearon el permiso de entrada de ciudadanos entre ambos países, y también valoran activar nuevamente la exención de visado.
Al respecto, el primer ministro malasio explicó que la decisión de enviar el cuerpo a Pyongyang, obedece a que, tras finalizar la autopsia, recibieron una carta de los familiares norteños del difunto solicitando la repatriación del cadáver. En tanto, y según informan, los 9 ciudadanos malasios que permanecían retenidos en Corea del Norte ya regresaron a su país.