Ri Jong Chol -uno de los sospechosos del asesinato de Kim Jong Nam- llegó la madrugada del sábado 4 a Beijing, después de que fuera expulsado de Malasia la noche anterior.
En el Aeropuerto de Beijing, el norcoreano se presentó ante los periodistas y criticó duramente a las autoridades malasias. Sostuvo que la Policía local le presionó para que reconociera haber participado en el asesinato del hermanastro de Kim Jong Un con pruebas manipuladas. Agregó que por muy buena que sea la vida que pudiera disfrutar en Malasia tras reconocer el delito, no lo será tanto como para traicionar a su patria, Corea del Norte.
Mientras tanto, las autoridades judiciales malasias emitieron una orden de arresto contra Kim Uk Il -empleado de Koryo Air y otro presunto implicado en el asesinato-, quien se estima está escondido en la Embajada de Corea del Norte en Kuala Lumpur.