Se ha dado a conocer tardíamente que un surcoreano fue expulsado de Estados Unidos en el Aeropuerto Internacional de Honolulu y regresó a Seúl. El hombre había partido de Brisbane, Australia, y estaba de escala en Hawái, para dirigirse a Nueva York, su destino final.
Enterado de los hechos y en medio del caso ocasionado por la orden ejecutiva anti inmigración de la Administración Trump, el Consulado General de Corea del Sur en Honolulu inició los procedimientos para saber en detalle cómo y en qué circunstancias el surcoreano fue expulsado.
Al respecto y en base a las declaraciones de la víctima, el Consulado informó el viernes 10 (hora local), que el hombre en cuestión -identificado con el nombre de Kim Seung Woo- aguardaba en el Aeropuerto de Honolulu tras llegar de Brisbane, para realizar el trasbordo a un avión rumbo a Nueva York. Sin embargo, en la inmigración fue sometido a un control de casi cuatro horas para finalmente prohibírsele la entrada a territorio estadounidense. Se informa que después de recibir la orden de expulsión, permaneció en un centro de detención federal en las cercanías del aeropuerto para criminales graves y al día siguiente, el 3 de febrero, abordó un avión hacia Corea.
El expulsado alega haber solicitado la autorización electrónica de viaje a Estados Unidos o ESTA, que permite residir legalmente en el país norteamericano durante un máximo de 90 días, por lo que las medidas tomadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza estadounidense contra él son injustas e incomprensibles. Afirma que las autoridades de dicha entidad le interrogaron acusándole de haber trabajado como ilegal en Estados Unidos en el pasado, lo cual es falso, además de esposarle y encerrarle en un centro de detención, que ni siquiera es un lugar para inmigrantes indocumentados.
Por lo pronto, el Consulado exigió a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos saber los pormenores de lo sucedido, sin embargo todavía no ha tenido respuesta.