Estupefacto ante el reciente asesinato de un empresario surcoreano a manos de la policía filipina, el presidente de dicho país, Rodrigo Duterte, ha anunciado que realizará una "limpieza interna" en la Policía.
Durante una rueda de prensa ofrecida el domingo 29 en la casa presidencial, manifestó estar avergonzado por el caso del empresario surcoreano y reconoció que la Policía de Filipinas es "corrupta hasta la médula". Así, se comprometió a enfocar sus esfuerzos en "limpiar dicha institución", y a realizar una investigación exhaustiva para descubrir a aquellos agentes implicados en actividades ilegales.
Un empresario surcoreano, de apellido Jee, fue secuestrado por la policía en octubre del año pasado y perdió su vida tras ser estrangulado. Dicho caso es apenas una muestra de la corrupción de la policía local, y amenaza con deteriorar las relaciones con Corea del Sur, país emisor de elevados flujos económicos y de turismo hacia ese país.
En tanto Duterte, quien asumió el poder a finales de junio, está en plena batalla contra las drogas y los narcotraficantes. Durante los pasados 7 meses, se estima que en dicho país han muerto más de 7 mil personas implicadas con el narcotráfico.