El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, prometió el jueves 26 que los autores del asesinato del empresario surcoreano apellidado Ji, recibirán la pena máxima, al tiempo de disculparse ante el pueblo surcoreano.
El mandatario filipino ofreció por primera vez una disculpa abierta por el asesinato de dicho empresario, durante la ceremonia de fin de obra de una central térmica de carbón construida por una empresa surcoreana en la localidad de Sarangani, al sur del país asiático.
En tanto, la Fiscalía de Filipinas ha imputado como sospechosos a siete personas en total, incluidos dos oficiales de policía, mientras que el Senado de ese país interrogó al respecto a la brigada anti-drogas.